miércoles, 30 de diciembre de 2015

Concepto de amor




Amor es un concepto que se emplea en contextos y relaciones muy diversas. En cada uno de estos espacios asume unos matices diferentes. Tal vez cuando leemos algo como el título de esta página o el taller que planteamos, "Personas que aman demasiado", el primero en el que pensamos es el amor de pareja y en segundo lugar el de padres y madres hacia sus hijos e hijas. 

Sin duda son las relaciones más importantes en nuestras vidas y están íntimamente relacionadas. Normalmente en la pareja reproducimos la relación mantenida con nuestros progenitores, esperamos recibir en ella lo que no recibimos. Buscamos esa mirada, la misma que esperábamos o teníamos en nuestra infancia y no reconocemos en la que nos ofrecen el amor que deseamos, si no coincide con aquella forma de mirar en la que sentíamos que nos valoraban y reconocían entonces. 

No pretendo hacer aquí un estudio exhaustivo del amor en todas sus dimensiones, puede que en algún momento tome alguna de ellas y le dedique un capítulo exclusivo en las notas de esta página, pero mi intención hoy es sólo hacer referencia al amplio concepto de amor, o al menos a gran parte de lo que incluimos en él y que será el verdadero objeto del taller que realizaremos. Cómo vivimos este sentimiento y mejor aún, desde ése sentimiento. Cómo lo llevamos a nuestra vida y cómo nuestra vida gira en torno a él. Cómo adaptamos nuestra conducta y construimos nuestra personalidad, para obtener aceptación, reconocimiento, afecto. O bien, renunciamos a esa posibilidad, negando su necesidad, tratando de estar al margen de cualquier emoción que nos ponga en contacto con nuestra vulnerabilidad. 

Tenemos aquí otro tema largo de debate y reflexión, la asociación que se ha realizado socialmente entre amor y vulnerabilidad, pero tampoco voy a entrar ahora ahí. Sólo quiero referirme a la variedad de formas de manifestarse el amor según el tipo de relación, como las mencionadas, amor de pareja, amor paternal y maternal, amor fraternal, el que hacemos extensivo al resto de la familia según los lazos que nos unen, empezando por nuestros abuelos y abuelas y siguiendo con nuestros tíos y tías, primos y primas. 

También hay amor en la amistad, aunque generalmente le demos otras denominaciones, afecto, cariño..., quizás para no llevar a malentendidos, confundirlo con el amor de pareja, confusión que en el área familiar queda protegida por el tabú del incesto. Y finalmente hablamos de amor a la humanidad, que engloba lo más esencial del concepto de amor, el altruismo.
Podríamos hablar de amor desde otra perspectiva, amor incondicional, amor condicional y también llamamos amor a lo que sentimos por alguna actividad que nos cautiva, que nos enamora decimos. O por algún ideal que puede quedar representado en un grupo. En definitiva, el amor es un sentimiento que surge en nosotros ante determinadas situaciones, sea en relaciones personales, hacia los animales o por una afición y esperamos que eso ante lo que se manifiesta cumpla siempre los requisitos para mantenernos en ese estado de bienestar que se produce. 

Sin embargo el amor es algo que nace en nuestro interior y volcamos fuera. El amor está ahí siempre, esperando la oportunidad para darse y cada persona tiene sus propias barreras de defensa para dejarlo salir sólo cuando no teme mostrarse vulnerable, pero esto es desconocer que es el amor el que nos hace fuertes, capaces, invulnerables. No el amor que recibimos, sino el que nos damos. Lo único que hace el que nos expresan es convencernos de que somos seres dignos de ser queridos y es entonces cuando nos permitimos querernos. ¿Qué sucedería si nos quisiéramos sin esperar a que nadie nos lo exprese?, amarnos por el simple hecho de existir. 
                                                                               
                                                                             Maite Márquez, psicóloga colegiada, AN05924



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